Entrada principal
El único acceso público conocido es el punto de descenso de Göbekli Tepe — el templo de 11,600 años que la arqueología oficial nunca terminó de explicar. No es una entrada: es un embudo. Todo lo que baja termina enfrentando Stratum 1.
Sitios clave del descenso
Monte Ararat
El monte del arca — el portal al mundo antediluviano. Lo que reposa en su glaciar no es un barco: es la memoria de una humanidad anterior a la nuestra, la prueba de que alguien ya sobrevivió un reseteo global bajo tierra — y dejó el plano de cómo.
Derinkuyu
La ciudad subterránea de Capadocia: 18 niveles para 20,000 personas. Los libros dicen que se construyó "para esconderse de invasiones". De invasiones de quién, nunca dicen.
Gunung Padang
Java Occidental: terrazas megalíticas sobre una colina que la datación oficial mide en siglos — y que algunos investigadores reclaman en veinte o treinta mil años. El sitio que la arqueología no sabe dónde poner. Asignación de strata: CLASIFICADA.
Cenotes de Yucatán
Para los pueblos mesoamericanos, bocas al otro mundo — portales, no pozos. Su tradición cuenta la humanidad por eras, y la era anterior a la nuestra terminó bajo el agua. Los cenotes guardan esa memoria.
El Búnker de la Campana
Stratum 1: la facción WW2 y su división de ciencia oculta. Expediente completo →
La ruta del descenso
Todo operador baja por el mismo embudo, pero el circuito conocido no es un pozo: es una espiral. Cada tramo responde a la anterior y deja una pregunta para la siguiente.
- Göbekli Tepe — Campamento Base. La estación sobre el templo: tu cuartel, tu mercado, tu punto de regreso. Aquí empieza y aquí se rinde cuentas.
- Derinkuyu. El primer descenso real. Dieciocho niveles que alguien excavó para esconder a una ciudad entera — y que siguen habitados.
- Monte Ararat. Donde el descenso toca el mito fundacional: el portal al mundo antediluviano y la memoria de un reseteo anterior.
- Gunung Padang. La asignación clasificada. Veinte mil años de terrazas que la cronología oficial no puede sostener.
- Cenotes de Yucatán. El tramo que cierra el circuito: las bocas al otro mundo y el calendario de las eras — la cuenta regresiva que nadie quiere leer entera.
El circuito no es lineal: los operadores veteranos suben a superficie entre strata y vuelven a bajar por otro acceso. Lo que cambia no es el mapa — es lo que tú ya sabes al mirarlo.
El mapa por bandas
Los Colonos Recientes
Los más cercanos a la superficie — y los más familiares. Comunidades que bajaron entre el Renacimiento y mediados del siglo XX. Tecnología reconocible: armas de fuego, uniformes, radio. La facción más reciente de todas ocupa Stratum 1: remanentes WW2 y su programa de Wunderwaffe. Zona jugable del MVP.
La Antigüedad Clásica
Grecia, Roma, Egipto y sus contemporáneos. Piedra monumental, formaciones militares con bronce y hierro — y algo de "tecnología perdida" traficada desde más abajo. Complejos de templos de varias salas, coliseos subterráneos, estructuras imperiales en ruina. La expedición teaser del MVP llega hasta Stratum 4.
Las Civilizaciones Madres
Sumeria, las culturas madre, los constructores de los megalitos que la superficie dató mal. La arquitectura deja de parecer hecha por manos. Las reglas empiezan a cambiar.
El Estrato Pre-Humano
La frontera se vuelve borrosa. Los habitantes son humanos, pero sus linajes están mezclados con otra cosa. Los Nephilim de los textos antiguos. La Gente Estrella de las profecías Hopi. Los altos. La diplomacia es rara. El combate es brutal y asimétrico.
Los Estratos No-Humanos
Sus habitantes no son humanos. Inteligencias cuyo origen se debate dentro del propio lore: algunas terrestres y anteriores al hombre, algunas visitantes que llevan aquí mucho tiempo, algunas ni una ni otra. El botín es exótico, valioso — y a veces peligroso de poseer.
El Descenso Profundo
Clasificado. Alcanzar estas capas es un logro de meses de juego real, no de horas. La superficie no tiene registros — solo desapariciones.
El Fondo
Nadie que haya bajado ha regresado a contarlo. El metro del edificio termina aquí. Lo que hay al final del descenso es la razón por la que todo lo demás existe.